domingo 12 de julio de 2009

Las fotos.
















Como lo prometido es deuda, aquí os dejo unas fotos de las fiestas. Espero que os gusten.

martes 7 de julio de 2009

Minuto musical del recuerdo.



Hablando de cosas sin sentido con amigos, vino a colación esta canción. Aunque a alguien le parezca una tontería, a mi esta canción me encanta. Para algunos solo parece una canción folklórica, pero a veces la letra de esta canción tiene mucho sentido.


Hoy, esta canción se la dedico a los compañeros del lado oscuro, ya que esta canción transmite una fuerza tan increíble, que aunque parezca mentira, acaba levantandote el ánimo; algo que todos alguna vez necesitamos.


Y para quien no conozca a la cantante, ni la canción, que no se fije en lo antiguo de la grabación, ni en el punto tan folklórico que posee. Sólo pido que escuche la letra y se pregunte si alguna vez se ha sentido así (y no me refiero sólo a temas sentimentales).

Para todos, espero que la disfrutéis.

lunes 29 de junio de 2009

Las fiestas de Vicálvaro.

Otro año más, las fiestas de Vicálvaro nos indican, a los vicalvareños, que ha llegado el verano. Ya han terminado, pero han sido cuatro días de diversión, música, alcohol, risas, fotos...


Pero las fiestas de Vicálvaro son, sobre todo, un punto de encuentro. Un punto de encuentro de viejos conocidos, de tus propios amigos, a los que no ves mucho durante el año, y de todas esas personas, que a medida que va pasando el tiempo vas conociendo, y que de una forma u otra al final sólo acabas viendo en las fiestas. Las fiestas de Vicálvaro son para vivirlas con la gente que vive en el barrio, pues ya las fiestas no gozan de un gran alarde presupuestario; la junta municipal ha puesto un recinto, el escenario y los artistas invitados: pero ya carece de actividades lúdicas para los peñistas que todos los años nos concentramos en el escenario, lo que se traduce en que la actividad de las fiestas sólo se desarrolla por la noche, al estar entre amigos, ver los cantantes que vienen y beber. Lo que yo reprocho es que no haya algún tipo de diversión por las tardes.


A pesar de eso, es tal la afluencia de amigos, vecinos, conocidos... que llegan a las fiestas, que se crea un momento mágico en el que todos tus problemas quedan atrás, en el que todo lo que te importa es saludar, divertirte y bailar.

Lo malo es, que como todo lo bueno, se acaba demasiado pronto. Pero al final, a la hora de irte a casa, o de ver las fotos, te das cuenta de que, aunque todos los años son lo mismo, todos los años merece la pena estar.


El verano ha comenzado.

Nota al pie: lleva este post unos cuantos días escrito, el problema es que quería poner fotos ilustrativas del acontecimiento y, por desgracia, y por problemas técnicos principalmente, no he podido hacerlo. Prometo poner alguna pronto.

domingo 21 de junio de 2009

Montaña rusa.

Los parques de atracciones se parecen mucho a la vida en general. Estas en una cola esperando mucho tiempo, para disfrutar de una alegría efímera, que en cuestión de minutos se marcha, desaparece, volviendo a la cruda realidad en mucho menos tiempo de lo que tardó la fila.


Lo malo de la vida en general es, que a veces esperas más de ciertas cosas, más de lo que realmente puedes obtener. Esa es quizá, la única diferencia con los parques de atracciones: en el parque sabes perfectamente lo que te espera después de la cola, y en muchos casos, también su duración. Yo no me escapo a ello, pues se que hay muchas personas que en su momento han esperado más de mí, y no he podido darles lo que realmente merecían.



De todas formas, no es un mensaje triste o deprimente como los que estaba escribiendo hasta hace poco; hoy me siento contento, y no se por qué. Bueno... quizás si, ya que hoy he hablado con un tipo de una inmobiliaria, y he quedado mañana con el para ver el piso. Aunque salga mal, ya me siento contento por dar el paso. Muchas veces me faltan arrestos para hacer las cosas, y esta vez creo que ya es una superación el hacerlo. Además, ya mis padres saben mis intenciones, que era lo que más me asustaba. El hecho de decirles a mis padres que me quiero ir de casa me daba reparos, pues se que a mi madre no le hace demasiada gracia, y a mi padre tampoco, aunque creo que lo asume de otra forma, quizá con más resignación, ya que el hizo lo mismo a mi edad. O al menos esa es la sensación que tengo yo.



Hace un rato, también he recibido otra noticia agradable: bueno, más que una noticia agradable, es una invitación; me han invitado a Argentina, una amiga que ahora vive allí. Un plan interesante... bueno, la verdad es que muy interesante, ya que siempre he soñado con ir a Buenos Aires, y sobre todo, bailar el tango. Aunque claro, para unos días que iría... pues no creo que aprendiera lo suficiente, pero no estaría mal, por lo menos, intentarlo. La idea de viajar, aunque sea a la vuelta de la esquina en mis vacaciones, me hace mucha ilusión, porque dados los últimos acontecimientos, no tenía ningún plan para salir estas vacaciones.


Hoy me ha llamado un buen amigo, y me ha dicho que ha terminado su relación con la mujer con la que llevaba viviendo cuatro años. Me ha dado mucha pena por los dos, pues siempre he pensado que hacían una buena pareja. De todas formas, pienso que son cosas que pasan, y que en esos casos lo mejor es pensar en las cosas buenas que hubo durante el tiempo que duró la relación en lugar de buscar culpables. De todas formas, lo único que espero es que les salga todo bien a los dos, y que tengan suerte en su vida, aunque sea cada uno por su lado.


Al final, como en la montaña rusa, hay altos y bajos, hay alegrías y hay penas. Realmente, la vida se parece mucho a los parques de atracciones... aunque la vida dura mucho más que una vuelta, y las alegrías que te da la vida tienes que intentar aprevecharlas mucho más que lo que dura el recorrido de una montaña rusa. Aunque a la hora de la verdad, a veces somos tan tontos que no nos damos cuenta de que las alegrías, aunque sepas que sean efímeras, debes alargarlas, y no pararte a preguntar el por qué. Eso al final, hace que las cosas se terminen antes. Y como es el caso, puedes perder una cosa tan valiosa, como es la amistad, con personas que pueden aportarte muchas cosas.


Mi reflexión, después de una semana extraña, es que al final siempre acabo de la misma forma; aunque me encuentre feliz, aunque me haga el duro, aunque me ría de todo (que siempre lo hago), aunque diga que todo pasa, no puedes evitar echar una mirada al pasado, y soltar, a escondidas, una pequeña lagrimilla de nostalgia... pero, como siempre, hay que mirar al frente.

jueves 11 de junio de 2009

Mi nombre significa...

abulia.

(Del gr. ἀβουλία).

1. f. Falta de voluntad, o disminución notable de su energía.




Y así, por esa palabra, empezó esta historia hace ya... algún tiempo. Y el pseudónimo que adopté (por llamarlo de alguna manera), reflejaba mi situación física y mental en aquel momento. A pesar de que mi situación es completamente distinta ahora, no he querido cambiar el nombre. Quizá sea porque algún día pueda volver a sentirme de esa manera; o quizá también, para recordarme de alguna manera el estado en el que me encontraba, para no volver a caer de esa forma, y subir mi ánimo, aunque sea muy difícil en algunas ocasiones.


Al principio me daba mucho reparo desvelar mi nombre en un sitio como este, aunque hay personas que lo leen que conocen mi nombre. Pocas son, pero en cierto sentido son las que han formado una parte importante en mi vida: a mi querido Jose Luis, que creyó en mi cuando ni siquiera yo lo hacía, y que me hizo amar más a la música de lo que ya la amaba; a Jordan Baker, que me regaló dos años de su vida (con sus días y sus noches), que me hizo sentir una persona especial y que, además de todo su amor, me ha regalado una impresionante amistad; a LM, que siempre está pendiente de mi cuando sabe que las cosas no me van demasiado bien... y siempre me da una palabra de aliento y de ánimo, a pesar de a veces estar demasiado lejos. Se que me olvido de alguien, y se también, que habrá personas muy importantes en mi vida que no me han dicho que leen este pequeño rincón de mi corazón, porque esto, para el que no se haya dado cuenta, sólo es un pequeño trocito de mi corazón, que abro para las personas que quieran entrar en él, y por supuesto, para todos esos amigos que he conseguido a través de este espacio, que a pesar de ser pocos siempre me hacen sentir que debo seguir adelante con esto.


Eso es, en definitiva, lo que engloba mi nombre en este sitio. Aunque el nombre signifique cosas tristes, desmoralizantes, penosas... simplemente el nexo de unión que crean ustedes conmigo por medio de este lugar hace que todo se convierta en una luz de optimismo.


Ah! y por cierto, me llamo Esteban.

Las cosas que pasaron... hace tiempo

(Dado el éxito que ha tenido mi anterior post, creo que voy a colgar todos los escritos que tengo guardados en el espacio del borrador, sin esperar a que se comenten... aunque no todos a la vez, claro.)


Las cosas que pasaron hace tiempo, en un pueblo con río, con olor a fruta madura, a tabaco, a vino, a Coca- cola. En ese pueblo, estabas tu , en una casa grande, donde me diste alojamiento, donde me regalaste tu cuerpo, donde compartí tu lecho.

Y en tu lecho, con mis dedos dibujé tu rostro, acaricié tu cuerpo; te sentí y me sentiste, y esa noche fuimos uno, y con el humo de aquellos cigarrillos y tu cabeza en mi pecho, parecía que nos hubiéramos amado toda la vida.

Aún así, sólo había gotas de cariño, de atracción y deseo; además de los besos tiernos a la mañana siguiente al verte despertar, junto con el abrazo remolón para seguir enredados entre tus sábanas. Volviendo a juntar nuestros labios, explorando otra vez tu cuerpo, acurrucándome a tu lado, hasta que la luz del día nos recordó que los mejores momentos se acaban demasiado pronto.

Y así pasó el día, regalándonos miradas cómplices y guiños ocultos; tus sonrisas coquetas, y el roce de la suave piel de tus manos... deseando, con locura, que la tarde cayera, y la luna nos obligara a volver al dulce trance de verte dormir.

Volvimos a la casa con el sol en su ocaso, polvorientos, cansados, sonrientes. Te diste un baño, y después fui yo. Y antes de ese momento, te vi sola, absorta en tus pensamientos, mientras la radio tronaba una canción que te gusta, y tu doblando la ropa de la maleta. Me acerqué, te estreché entre mis brazos, me sonreíste, y volví a probar el suave tacto de tus labios de seda.

Y entonces me fui, para dejarte sola con tus cosas. Pero, durante un momento, te miré tras la puerta. Y al verte así, tan lejos, y tan cerca; tan bonita y distraída; tan transparente, pero tan misteriosa... en ese momento, en ese preciso instante, me enamoré de ti.

Dedicado a un buen amigo.

miércoles 10 de junio de 2009

El pastor

ESTO QUE ESTÁ ESCRITO EN CURSIVA NO HACE FALTA LEERLO, LO HE PUESTO POR EJEMPLIFICAR LO QUE HE ESCRITO, NO PENSÉIS QUE ME HE VUELTO LOCO.

6 Y miré cuando el Cordero abrió el primero de los siete sellos, y oí a uno de los cuatro seres vivientes que decía con voz de trueno: "¡Ven!" 2 Y miré, y he aquí un caballo blanco. El que estaba montado sobre él tenía un arco, y le fue dada una corona; y salió venciendo y para vencer.
3 Cuando abrió el segundo sello, oí al segundo ser viviente que decía: "¡Ven!" 4 Y salió otro caballo, rojo. Al que estaba montado sobre él, le fue dado poder para quitar la paz de la tierra y para que se matasen unos a otros. Y le fue dada una gran espada.
5 Cuando abrió el tercer sello, oí al tercer ser viviente que decía: "¡Ven!" Y miré y he aquí un caballo negro, y el que estaba montado sobre él tenía una balanza en su mano. 6 Y oí como una voz en medio de los cuatro seres vivientes, que decía: "¡Una medida de trigo por un denario, y tres medidas de cebada por un denario! Y no hagas ningún daño al vino ni al aceite."
7 Cuando abrió el cuarto sello, oí la voz del cuarto ser viviente que decía: "¡Ven!" 8 Y miré, y he aquí un caballo pálido; y el que estaba montado sobre él se llamaba Muerte; y el Hades le seguía muy de cerca. A ellos les fue dado poder sobre la cuarta parte de la tierra, para matar con espada y con hambre y con pestilencia y por las fieras del campo.
9 Cuando abrió el quinto sello, vi debajo del altar las almas de los que habían sido muertos a causa de la palabra de Dios y del testimonio que ellos tenían. 10 Y clamaban a gran voz diciendo: "¿Hasta cuándo, oh soberano Señor, santo y verdadero, no juzgas y vengas nuestra sangre sobre los que moran en la tierra?" 11 Y a cada uno de ellos le fue dado un vestido blanco; y se les dijo que descansaran todavía un poco de tiempo, hasta que se completase el número de sus consiervos y sus hermanos que también habían de ser muertos como ellos.
12 Y miré cuando él abrió el sexto sello, y se produjo un gran terremoto. El sol se puso negro como tela de cilicio; la luna entera se puso como sangre, 13 y las estrellas del cielo cayeron sobre la tierra, como una higuera arroja sus higos tardíos cuando es sacudida por un fuerte viento. 14 El cielo fue apartado como un pergamino enrollado, y toda montaña e isla fueron removidas de sus lugares. 15 Los reyes de la tierra, los grandes, los comandantes, los ricos, los poderosos, todo esclavo y todo libre se escondieron en las cuevas y entre las peñas de las montañas, 16 y decían a las montañas y a las peñas: "Caed sobre nosotros y escondednos del rostro del que está sentado sobre el trono y de la ira del Cordero. 17 Porque ha llegado el gran día de su ira, y ¡quién podrá permanecer de pie!"


Extracto del libro del apocalipsis.


Cuando ha llegado a mí un extracto de la biblia, como es este, siempre me acuerdo de mi abuelo; un suboficial mayor de Carabineros en retiro (la Policía en Chile, como los Carabinieri italianos, pero que en algún momento tuvieron una clara influencia alemana, o más bien nazi), de recia y esbelta figura aún a sus ochenta y muchos años, de duros modales y una a veces extrema severidad, supongo que por sus orígenes campesinos (mi bisabuelo, por lo poco que se, era un Español que llegó a Chile a principios del siglo XX que tenía algunas tierras en las afueras del Santiago de aquel entonces, por donde ahora pasa la circunvalación de Américo Vespucio Norte (seguro que lo sabes Nat ;) ), y con el cual reconozco no haber tenido nunca demasiada empatía, ya que no era un abuelo de tipo estandard, al menos, por los datos que tengo de abuelos de personas que conozco.


Como contaba, cuando ha llegado a mis manos algún pasaje de la biblia, por libros, o bien por el derecho Canónico (asignatura, por cierto, bastante complicada), siempre me viene a la mente la imagen de ese recio anciano, sentado en el patio de la antigua casa, leyendo con lentitud, pero con absoluta concentración y seriedad, una biblia gastada, de tapas de piel, y las hojas con borde dorado... seguro que alguna vez habréis visto un libro así.


En mi mocedad, no entendía por qué mi abuelo devoraba ese viejo libro; cuando entré en el colegio (del que ya hablaré), en parte, comprendí qué era lo que leía, y también comprendí el motivo por el que, muy de vez en cuando, ibamos a la iglesia y mi abuelo subía al púlpito, hablando de cosas relacionadas con el infierno, con el pecado, la redención, la vida eterna, la sumisión de la mujer y cosas extrañas para el entendimiento de un infante: mi abuelo era pastor evangélico, o Canuto, como les llama de forma peyorativa mi padre.


Al pobre viejo se lo llevo la muerte en el año 2003, con noventa años. Desaparecieron con el las misas, los feligreses, y lo que más me llamó la atención, la biblia gastada que siempre llevaba consigo, dentro de un portafolios de piel, que siempre fue el mismo, y que siempre pareció nuevo; biblia que, según dice mi padre alguna vez, se sabía de memoria. Andando el tiempo, siempre me he preguntado qué habrá pasado con aquel libro.


En el año 2005, volví a la iglesia, que es propiedad de la familia. Del recuerdo que tenía de la infancia de aquel edificio blanco inmaculado, del patio, y de la casa trasera, que a la vez sirvió, en algunos momentos, de residencia de verano de los abuelos, sólo quedaban las edificaciones, los muebles, las bancas de madera de roble (que dicho sea de paso, son de una calidad alucinante)... pero, a pesar de tener a un familiar viviendo allí, teóricamente para cuidar la casa hasta su venta (que mejor se habría quedado el terreno cerrado con un candado), la sombra del abandono se hacía patente en todo, en la entrada a la iglesia (que es independiente a la de la casa), la entrada de la casa, el jardín, la cochera, las puertas marcadas por el óxido... como si por la muerte de sus dueños la casa hubiera ido muriendo poco a poco también.


Y de la biblia nunca más supe, incluso subí al púlpito para ver si, por esas curiosidades de la vida, seguía allí y nadie se había percatado de ello; no por fé, más bien por curiosidad. Pero ni siquiera ahí, donde el pastor desplegaba con más facilidad, soltura y eficacia su poder de convicción, había quedado un rastro de lo que ese púlpito en un tiempo fue, ni de la vieja biblia tampoco.


Nota al pie: está claro que, si me hubiera encontrado aquella biblia ahí, me la hubiera guardado en la chaqueta y me la hubiera llevado. Y si un día llega a mis manos, evidentemente, la guardaré.